Quinientos Generales(五百将军)

Quinientos Generales

Palabra clave

오백장군 ( 五百将军 , Obaekjanggun )

Ubicación de la enciclopedia

Literatura Popular de Corea > Cuento > Jeonseol

Autor KangSojeon(姜昭全)

La leyenda “Obaekjanggun” narra el origen de un conjunto de rocas con forma extrañas en el área escénica de Yeongsil del monte de Hallasan que se encuentras en la isla de Jejudo. Se cree que la leyenda de los quinientos generales que se ha transmitido en forma oral se origina de la escrita de Im Je, que fue incluida en su libro 《Nammyeongsoseung》. Im visitó el monte de Hallasan en 1578 y tras ver las rocas de Yeongsil, él escribió un poema que se refería a Tian Heng que vivió en el período de los Estados Guerreros de China, y a sus quinientos guerreros. Con el tiempo, una narrativa respecto a los quinientos generales se formó en la isla de Jeju-do.

Lo siguiente es la trama básica de la narrativa como se resume en los libros 《Jejudojeonseolji》 y 《Jejudojeonseol》: en Yeonsil, situado al suroeste del monte de Hallasan, hay un gran grupo de rocas con formas extrañas y bizarras, llamado Obaekjanggun u Obaeknahan, y esto es el cuento de cómo ellas llegan a ser. Hace mucho, mucho tiempo, una madre vivía con sus quinientos hijos. Una mala cosecha hizo difícil para esa familia enorme ganarse la vida. Un día, la madre dijo a sus hijos que ellos deberían salir de casa y buscar alimentos para sobrevivir, entonces todos los quinientos hermanos fueron a buscar comida. Mientras tanto, la madre preparó un caldero gigante y empezó a hervir gachas para servir a sus hijos cuando ellos regresaran. Mientras ella agitó las gachas, la madre tropezó y cayó en el caldero, lo que resultó en su muerte. Al regresar a casa, los quinientos hermanos encontraron las gachas en el caldero y las comieron. El hermano menor entre los quinientos vertió las gachas con un cucharón para sí mismo y encontró unos huesos en el caldero. Al mirarlos de cerca, él se dio cuenta de que los huesos eran de su madre. Él lamentó y se negó a estar con sus hermanos irrespetuosos que se habían comido a su propia madre, por lo tanto, fue a una isla lejana de Chagwiseom, ubicada junto a la aldea Gosan-ri de Hangyeong-myeon, donde él lloró y lloró hasta que se transformó en una roca. Por otro lado, sus hermanos, al enterarse de lo que había pasado a su madre, permanecieron allí llorando hasta que ellos se convirtieron en rocas. Por lo tanto, hoy en día, en la valle de Yeongsil puede encontrarse los cuatrocientos noventa y nueve rocas de generales, ya que una roca está en la isla de Chagwiseom, la cual puede verse desde el cono volcánico llamado Bagumji de Seogwipo. A su vez, la leyenda de obaekjanggun también se ha transmitido en relación con la leyenda de la diosa gigante, Seolmundaehalmang, implicando que Seolmundaehalmang es la madre de los quinientos generales. Esta versión se ha extendido a todas partes de la isla de Jeju-do. La narrativa, puede resumirse como el sacrificio de una madre quien, en la pobreza, cuida a sus hijos con amor materno. El arrepentimiento y la transformación de los hijos en rocas destaca la piedad filial.

Quinientos Generales

Quinientos Generales
Palabra clave

오백장군 ( 五百将军 , Obaekjanggun )

Ubicación de la enciclopedia

Literatura Popular de Corea > Cuento > Jeonseol

Autor KangSojeon(姜昭全)

La leyenda “Obaekjanggun” narra el origen de un conjunto de rocas con forma extrañas en el área escénica de Yeongsil del monte de Hallasan que se encuentras en la isla de Jejudo. Se cree que la leyenda de los quinientos generales que se ha transmitido en forma oral se origina de la escrita de Im Je, que fue incluida en su libro 《Nammyeongsoseung》. Im visitó el monte de Hallasan en 1578 y tras ver las rocas de Yeongsil, él escribió un poema que se refería a Tian Heng que vivió en el período de los Estados Guerreros de China, y a sus quinientos guerreros. Con el tiempo, una narrativa respecto a los quinientos generales se formó en la isla de Jeju-do.

Lo siguiente es la trama básica de la narrativa como se resume en los libros 《Jejudojeonseolji》 y 《Jejudojeonseol》: en Yeonsil, situado al suroeste del monte de Hallasan, hay un gran grupo de rocas con formas extrañas y bizarras, llamado Obaekjanggun u Obaeknahan, y esto es el cuento de cómo ellas llegan a ser. Hace mucho, mucho tiempo, una madre vivía con sus quinientos hijos. Una mala cosecha hizo difícil para esa familia enorme ganarse la vida. Un día, la madre dijo a sus hijos que ellos deberían salir de casa y buscar alimentos para sobrevivir, entonces todos los quinientos hermanos fueron a buscar comida. Mientras tanto, la madre preparó un caldero gigante y empezó a hervir gachas para servir a sus hijos cuando ellos regresaran. Mientras ella agitó las gachas, la madre tropezó y cayó en el caldero, lo que resultó en su muerte. Al regresar a casa, los quinientos hermanos encontraron las gachas en el caldero y las comieron. El hermano menor entre los quinientos vertió las gachas con un cucharón para sí mismo y encontró unos huesos en el caldero. Al mirarlos de cerca, él se dio cuenta de que los huesos eran de su madre. Él lamentó y se negó a estar con sus hermanos irrespetuosos que se habían comido a su propia madre, por lo tanto, fue a una isla lejana de Chagwiseom, ubicada junto a la aldea Gosan-ri de Hangyeong-myeon, donde él lloró y lloró hasta que se transformó en una roca. Por otro lado, sus hermanos, al enterarse de lo que había pasado a su madre, permanecieron allí llorando hasta que ellos se convirtieron en rocas. Por lo tanto, hoy en día, en la valle de Yeongsil puede encontrarse los cuatrocientos noventa y nueve rocas de generales, ya que una roca está en la isla de Chagwiseom, la cual puede verse desde el cono volcánico llamado Bagumji de Seogwipo. A su vez, la leyenda de obaekjanggun también se ha transmitido en relación con la leyenda de la diosa gigante, Seolmundaehalmang, implicando que Seolmundaehalmang es la madre de los quinientos generales. Esta versión se ha extendido a todas partes de la isla de Jeju-do. La narrativa, puede resumirse como el sacrificio de una madre quien, en la pobreza, cuida a sus hijos con amor materno. El arrepentimiento y la transformación de los hijos en rocas destaca la piedad filial.