Canto De Heoungaegi(许雄姑娘本解)

Canto De Heoungaegi

Palabra clave

허웅애기본풀이 ( 许雄姑娘本解 , Heoungaegibonpuri )

Ubicación de la enciclopedia

Literatura Popular de Corea > Cuento > Sinhwa

Autor KangJungsik(姜晶植)

“Heoungaegibonpuri” es un mito chamánico de la isla de Jeju-do que narra la historia de cómo los humanos se les terminó prohibiendo viajar entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. El relato pertenece a una categoría especial de la mitología chamánica de Jeju-do, llamada bonpuri, que se ha transmitido solamente por medio de la recitación de pocos chamanes y de registros escritos. Ellos se han transmitido independientemente sin tener que ver con una deidad específica, ritual o segmento del ritual, por lo tanto se efectúan raramente como parte de rituales chamánicos.

La trama del Canto de Heoungaegi puede resumirse del siguiente modo: Heoungaegi era la madre de muchos niños, y un día ella fue convocada por el rey del inframundo, Jeoseungwang. En el mundo subterráneo, ella lloró mostrando preocupación por sus hijos, y el rey le dio el permiso para viajar de noche al mundo de los humanos para que ella cuidara a sus niños y regresara al submundo de mañana, por tanto Heoungaegi podía pasar cada noche con sus hijos. Una vecina anciana fue sospechosa del hecho de que los niños huérfanos de madre parecían limpios y bien cuidados, y los niñosle explicaron que su madre los visitaba cada noche. La vecina dijo a los niños que ella podría impedir que su madre retornara al inframundo diciéndoles que le avisaran cuando su madre llegara. Y ella los tuvo atados sus pies con una cuerda que se conectaba con los pies de los niños. Al escuchar que la madre había llegado, la vecina vieja la escondió y la impidió volver al otro mundo. No obstante, el rey del submundo envió al Mensajero de la Muerte para traer el espíritu de Heoungaegi. Desde entonces, el mundo de los vivos y el mundo de los muertos fueron divididos, lo que resultó imposible para los humanos ir y venir del submundo.

Una versión de este mito recitada por el chamán Gang Eul-saeng que incorpora la narrativa Kongdegi y Patdegi se caracteriza por sus abundantes detalles: Kongdegi vive una dura vida por su madrastra que cuida solamente a su propia hija, Patdegi. Patdegi intenta hacer lo mismo pero lo fracasa, por lo que ella come la carne de esa vaca y Kongdegi cuida el caldo y huesos según las instrucciones dejadas por la vaca. Como la madrastra sale de casa para asistir a un ritual chamánico, ella ordena a Kongdegi lavar los granos empapados con aceite y llenar la jarra rota con agua. Con la ayuda de un pájaro y un ciervo, Kongdegi maneja enjuagar los granos y llenar la jarra, después de lo cual ella se viste de un vestido preparado por la baza y pelo trenzado para participar en el ritual chamánico. En el ritual, el zapato de cuero negro del soltero Cheongeui le queda muy bien a Kongdegi y ellos contraen matrimonio y viven felices. Pero Kongdegi es engañada por Patdegi y muere ahogada en el pozo Yeonhwa. Kongdegi renace como una mariposa y vuelve a casa, pero Patdegi la quema en un brasero de bronce, por lo que Kongdegi se convierte en abalorios tirados en un arcón. Cuando la gente no la ve, Kongdegi aparece en frente de Patdegi maldiciéndola, pero ella es descubierta al final por su marido, entonces ella le explica lo que ha pasado. Su esposo mata a Patdagi y escabecha su cadáver del que ella alimenta a su madrastra y la expulsa de la casa. Kongdegi tiene los niños, y al fin de años felices, ella entra en el submundo donde ella pasa por horas llorando, pensando en sus niños. Yeomnadaewang del inframundo se da cuenta de eso y le permite a Kongdegi viajar de noche al mundo de los humanos para cuidar a sus niños. Gracias a esta decisión del rey, los niños de ella pueden crecer en buenas manos, pero un truco hecho por su madrastra para mantenerla en el mundo de los vivos resulta que Kongdegi se detiene y se envía al submundo sin permiso de viajar al mundo humano. Este giro de los acontecimientos ha resultado en las malas relaciones entre todas suegras y nueras. La mayoría de otras versiones de este mito no guarda asociación con la historia sobre Kongdegi y Patdegi, concentrándose solamente en el cuento de una madre que muere y es enviada al inframundo y dejando a sus hijos atrás, pero retorna al mundo humano de cada noche para cuidar a sus niños, muere otra vez y no puede ir y venir nunca más ir y venir entre los dos mundos. El Canto de Heoungaegi se enfoca en cómo Heoungaegi provoca la división del mundo humano y el inframundo, con características de la mitología primitiva que describe a los hmanos como seres capaces de viajar entre los dos mundos.

Este mito se recita todavía como parte de rituales chamánicos. Además, para narradores, el relato de Heoungaegi es un buen ejemplo de la influencia de la mitología en la tradición narrativa en la isla de Jeju-do.

Canto De Heoungaegi

Canto De Heoungaegi
Palabra clave

허웅애기본풀이 ( 许雄姑娘本解 , Heoungaegibonpuri )

Ubicación de la enciclopedia

Literatura Popular de Corea > Cuento > Sinhwa

Autor KangJungsik(姜晶植)

“Heoungaegibonpuri” es un mito chamánico de la isla de Jeju-do que narra la historia de cómo los humanos se les terminó prohibiendo viajar entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. El relato pertenece a una categoría especial de la mitología chamánica de Jeju-do, llamada bonpuri, que se ha transmitido solamente por medio de la recitación de pocos chamanes y de registros escritos. Ellos se han transmitido independientemente sin tener que ver con una deidad específica, ritual o segmento del ritual, por lo tanto se efectúan raramente como parte de rituales chamánicos.

La trama del Canto de Heoungaegi puede resumirse del siguiente modo: Heoungaegi era la madre de muchos niños, y un día ella fue convocada por el rey del inframundo, Jeoseungwang. En el mundo subterráneo, ella lloró mostrando preocupación por sus hijos, y el rey le dio el permiso para viajar de noche al mundo de los humanos para que ella cuidara a sus niños y regresara al submundo de mañana, por tanto Heoungaegi podía pasar cada noche con sus hijos. Una vecina anciana fue sospechosa del hecho de que los niños huérfanos de madre parecían limpios y bien cuidados, y los niñosle explicaron que su madre los visitaba cada noche. La vecina dijo a los niños que ella podría impedir que su madre retornara al inframundo diciéndoles que le avisaran cuando su madre llegara. Y ella los tuvo atados sus pies con una cuerda que se conectaba con los pies de los niños. Al escuchar que la madre había llegado, la vecina vieja la escondió y la impidió volver al otro mundo. No obstante, el rey del submundo envió al Mensajero de la Muerte para traer el espíritu de Heoungaegi. Desde entonces, el mundo de los vivos y el mundo de los muertos fueron divididos, lo que resultó imposible para los humanos ir y venir del submundo.

Una versión de este mito recitada por el chamán Gang Eul-saeng que incorpora la narrativa Kongdegi y Patdegi se caracteriza por sus abundantes detalles: Kongdegi vive una dura vida por su madrastra que cuida solamente a su propia hija, Patdegi. Patdegi intenta hacer lo mismo pero lo fracasa, por lo que ella come la carne de esa vaca y Kongdegi cuida el caldo y huesos según las instrucciones dejadas por la vaca. Como la madrastra sale de casa para asistir a un ritual chamánico, ella ordena a Kongdegi lavar los granos empapados con aceite y llenar la jarra rota con agua. Con la ayuda de un pájaro y un ciervo, Kongdegi maneja enjuagar los granos y llenar la jarra, después de lo cual ella se viste de un vestido preparado por la baza y pelo trenzado para participar en el ritual chamánico. En el ritual, el zapato de cuero negro del soltero Cheongeui le queda muy bien a Kongdegi y ellos contraen matrimonio y viven felices. Pero Kongdegi es engañada por Patdegi y muere ahogada en el pozo Yeonhwa. Kongdegi renace como una mariposa y vuelve a casa, pero Patdegi la quema en un brasero de bronce, por lo que Kongdegi se convierte en abalorios tirados en un arcón. Cuando la gente no la ve, Kongdegi aparece en frente de Patdegi maldiciéndola, pero ella es descubierta al final por su marido, entonces ella le explica lo que ha pasado. Su esposo mata a Patdagi y escabecha su cadáver del que ella alimenta a su madrastra y la expulsa de la casa. Kongdegi tiene los niños, y al fin de años felices, ella entra en el submundo donde ella pasa por horas llorando, pensando en sus niños. Yeomnadaewang del inframundo se da cuenta de eso y le permite a Kongdegi viajar de noche al mundo de los humanos para cuidar a sus niños. Gracias a esta decisión del rey, los niños de ella pueden crecer en buenas manos, pero un truco hecho por su madrastra para mantenerla en el mundo de los vivos resulta que Kongdegi se detiene y se envía al submundo sin permiso de viajar al mundo humano. Este giro de los acontecimientos ha resultado en las malas relaciones entre todas suegras y nueras. La mayoría de otras versiones de este mito no guarda asociación con la historia sobre Kongdegi y Patdegi, concentrándose solamente en el cuento de una madre que muere y es enviada al inframundo y dejando a sus hijos atrás, pero retorna al mundo humano de cada noche para cuidar a sus niños, muere otra vez y no puede ir y venir nunca más ir y venir entre los dos mundos. El Canto de Heoungaegi se enfoca en cómo Heoungaegi provoca la división del mundo humano y el inframundo, con características de la mitología primitiva que describe a los hmanos como seres capaces de viajar entre los dos mundos.

Este mito se recita todavía como parte de rituales chamánicos. Además, para narradores, el relato de Heoungaegi es un buen ejemplo de la influencia de la mitología en la tradición narrativa en la isla de Jeju-do.