quema de la casa de la luna(烧月亮屋)

Palabra clave

달집태우기 ( 烧月亮屋 , Daljip Taeugi )

Ubicación de la enciclopedia

costumbres estacionales de Corea > Enero > Enero > Vacaciones estacionales

Autor KangSungbok(姜成福)

La costumbre de quemar en Jeongwol Daeboreum (día de la Gran Luna Llena, 15 del primer mes lunar) el daljip (casa de la luna), que es una pila hecha con ramas de pino o maderas secas, tiene como fin ahuyentar los infortunios y atraer la buena suerte. También se llama, dependiendo de la zona, daljipbul (fuego de la casa de la luna), dalbulnori (juego del fuego de la luna), dalkkeusilleugi (chamuscar la luna), manguribul (fuego de la luna llena), dalmang-uri (la luna llena), mangwol (la luna llena) y donghwa (el fuego de la aldea), entre otras denominaciones. Se trata de una ceremonia religiosa y a la vez un juego íntimamente relacionado con la costumbre de dar la bienvenida a la primera luna llena del Año Nuevo lunar y de expresar el deseo de una cosecha abundante.

El escenario principal de esta costumbre son las regiones montañosas al sur del río Han, aunque podría decirse que se practica en casi todo el territorio coreano. La palabra daljip es una palabra compuesta entre dal, que significa luna, y jip, que significa casa en coreano. De ahí viene que sea casa de la luna o dalmak, tienda de la luna.

El daljip taeugi es, pues, quemar un montón de maderas apiladas en forma de cono que simboliza la casa de la luna. Los otros nombres de mang-uribul y dalmang-uri, son el resultado del cambio fonético de mangwol, palabra que significa luna llena y a la vez, contemplar la luna, por lo que tiene una fuerte conexión con el acto de dar la bienvenida a la luna. Es usada en gran parte de las provincias de Jeolla del Norte y Sur, incluyendo Geumsan, provincia de Chungcheong del Sur.

Las denominaciones de dalbul y dalkkeusilleugi derivan del hecho de que el acto de prender fuego a la casa de la luna tiene por objetivo chamuscar al astro nocturno. Por otra parte, el término donghwa significa fuego de la aldea, pues con él se busca quemar enfermedades y espíritus malignos que podrían proliferar en los poblados, dicho principalmente en Buyeo y Cheongyang, provincia Chungcheong del Sur. En algunos pueblos situados en la provincia Gyeonggi se da a esta costumbre un nombre muy particular, que es haedonghwa, fuego que descompone las desgracias que afectan al pueblo o que deshiela lo congelado durante todo el invierno.

Cuando se acerca el día de Jeongwol Daeboreum, los jóvenes y adultos de la aldea se reúnen para edificar la casa de la luna con leños y ramas de pino verde. En algunos poblados, las bandas campesinas van de casa en casa para realizar jisin bapgi (lit. pisar al dios de la tierra), a cambio de leña y paja que servirán de material para construir la casa de la luna. Sin embargo, no se visitan los hogares que están de luto ni donde haya un recién nacido, tampoco los lugares que por diversas razones son considerados como impuros. Cuando se reúne suficiente leña para el fuego, la gente construye la casa de la luna encima de una colina o en un espacio abierto a la entrada del poblado, en donde se espera la salida de la luna y la llegada de la noche.

Una vez que se pone el sol, los residentes del poblado empienzan a acudir uno tras otro al lugar donde está erguido el daljip y, cuando la luna comienza a salir por el Este, prenden fuego a la casa, mientras gritan a voces: “¡Es el fuego de la luna! ¡Es el fuego de la luna! ¡Vamos a quemar la luna!” o “¡Por favor, luna llena, quiero tener un hijo, una hija y un nieto!” Después, todos los congregados se hacen uno con la música de las bandas folclóricas y empiezan a dar vueltas alrededor del daljip suplicando no sufrir infortunios.

Existe un gran número de creencias y adivinanzas relativas a esta costumbre de quemar la casa de la luna. Por ejemplo, la gente cree que el primero en ver la luna el día en que se quema el daljip tendrá buena suerte todo ese año. Asimismo, si el daljip se quema bien y por completo, será un año próspero para el poblado, pero si se apaga antes o no arde bien, es presagio de mala suerte. Los campesinos de localidades como Geumsan, provincia de Chungcheong del Sur, Changwon y Geochang de la provincia de Gyeongsang del Sur auguran un buen año tanto para sus familias como para sus cultivos si el humo generado al quemarse la casa lo cubre todo y no deja ver la luna.

También se hacen predicciones según la dirección en que se derrumba el daljip. En Gwangyang, provincia de Jeolla del Sur, se dice que la cosecha del año será abundante si el daljip cae en dirección al este, mientras que en el caso contrario, es decir, si cae en dirección al oeste, el pronóstico es poco favorable.

Según la gente de la localidad de Jangsu, provincia de Jeolla del Norte, el daljip que se derrumba hacia la dirección del poblado trae mensajes auspiciosos, mientras que lo contrario es señal de mal augurio. También en Eulju, provincia de Gyeongsang del Sur, y Suncheon, provincia de Jeolla del Sur, se considera importante la dirección en que cae el daljip, pues dependiendo de ello, se vaticina un año de bienestar y tranquilidad para el poblado. Sin embargo, en localidades tales como Cheongyang y Buyeo, de la provincia Chungcheong del Sur, se transmite una creencia totalmente contraria, pues se cree que es de mal auspicio que el donghwa se venga abajo hacia la dirección en donde se encuentra el poblado, razón por la que los jóvenes de dichas regiones empujan el donghwa en dirección contraria a la del pueblo al aproximarse el momento de la caída, con la creencia de que el donghwa se llevará consigo la mala suerte que el poblado podría tener ese año.

También se cree que, si uno come legumbres asadas en una plancha puesta sobre las cenizas del fuego que ha quemado el daljip, tendrá dientes sanos y no padecerá forúnculos ni inflamaciones. En la provincia de Jeolla del Norte, las madres confeccionan ropas con papel blanco durante la mañana del primer día de la luna llena y se las ponen a los niños dentro de sus prendas habituales para luego quemarlas con el daljip. Piensan que de esta manera los niños quedan librados de desgracias durante todo el año.

quema de la casa de la luna

quema de la casa de la luna
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costumbres estacionales de Corea > Enero > Enero > Vacaciones estacionales

Autor KangSungbok(姜成福)

La costumbre de quemar en Jeongwol Daeboreum (día de la Gran Luna Llena, 15 del primer mes lunar) el daljip (casa de la luna), que es una pila hecha con ramas de pino o maderas secas, tiene como fin ahuyentar los infortunios y atraer la buena suerte. También se llama, dependiendo de la zona, daljipbul (fuego de la casa de la luna), dalbulnori (juego del fuego de la luna), dalkkeusilleugi (chamuscar la luna), manguribul (fuego de la luna llena), dalmang-uri (la luna llena), mangwol (la luna llena) y donghwa (el fuego de la aldea), entre otras denominaciones. Se trata de una ceremonia religiosa y a la vez un juego íntimamente relacionado con la costumbre de dar la bienvenida a la primera luna llena del Año Nuevo lunar y de expresar el deseo de una cosecha abundante. El escenario principal de esta costumbre son las regiones montañosas al sur del río Han, aunque podría decirse que se practica en casi todo el territorio coreano. La palabra daljip es una palabra compuesta entre dal, que significa luna, y jip, que significa casa en coreano. De ahí viene que sea casa de la luna o dalmak, tienda de la luna. El daljip taeugi es, pues, quemar un montón de maderas apiladas en forma de cono que simboliza la casa de la luna. Los otros nombres de mang-uribul y dalmang-uri, son el resultado del cambio fonético de mangwol, palabra que significa luna llena y a la vez, contemplar la luna, por lo que tiene una fuerte conexión con el acto de dar la bienvenida a la luna. Es usada en gran parte de las provincias de Jeolla del Norte y Sur, incluyendo Geumsan, provincia de Chungcheong del Sur. Las denominaciones de dalbul y dalkkeusilleugi derivan del hecho de que el acto de prender fuego a la casa de la luna tiene por objetivo chamuscar al astro nocturno. Por otra parte, el término donghwa significa fuego de la aldea, pues con él se busca quemar enfermedades y espíritus malignos que podrían proliferar en los poblados, dicho principalmente en Buyeo y Cheongyang, provincia Chungcheong del Sur. En algunos pueblos situados en la provincia Gyeonggi se da a esta costumbre un nombre muy particular, que es haedonghwa, fuego que descompone las desgracias que afectan al pueblo o que deshiela lo congelado durante todo el invierno. Cuando se acerca el día de Jeongwol Daeboreum, los jóvenes y adultos de la aldea se reúnen para edificar la casa de la luna con leños y ramas de pino verde. En algunos poblados, las bandas campesinas van de casa en casa para realizar jisin bapgi (lit. pisar al dios de la tierra), a cambio de leña y paja que servirán de material para construir la casa de la luna. Sin embargo, no se visitan los hogares que están de luto ni donde haya un recién nacido, tampoco los lugares que por diversas razones son considerados como impuros. Cuando se reúne suficiente leña para el fuego, la gente construye la casa de la luna encima de una colina o en un espacio abierto a la entrada del poblado, en donde se espera la salida de la luna y la llegada de la noche. Una vez que se pone el sol, los residentes del poblado empienzan a acudir uno tras otro al lugar donde está erguido el daljip y, cuando la luna comienza a salir por el Este, prenden fuego a la casa, mientras gritan a voces: “¡Es el fuego de la luna! ¡Es el fuego de la luna! ¡Vamos a quemar la luna!” o “¡Por favor, luna llena, quiero tener un hijo, una hija y un nieto!” Después, todos los congregados se hacen uno con la música de las bandas folclóricas y empiezan a dar vueltas alrededor del daljip suplicando no sufrir infortunios. Existe un gran número de creencias y adivinanzas relativas a esta costumbre de quemar la casa de la luna. Por ejemplo, la gente cree que el primero en ver la luna el día en que se quema el daljip tendrá buena suerte todo ese año. Asimismo, si el daljip se quema bien y por completo, será un año próspero para el poblado, pero si se apaga antes o no arde bien, es presagio de mala suerte. Los campesinos de localidades como Geumsan, provincia de Chungcheong del Sur, Changwon y Geochang de la provincia de Gyeongsang del Sur auguran un buen año tanto para sus familias como para sus cultivos si el humo generado al quemarse la casa lo cubre todo y no deja ver la luna. También se hacen predicciones según la dirección en que se derrumba el daljip. En Gwangyang, provincia de Jeolla del Sur, se dice que la cosecha del año será abundante si el daljip cae en dirección al este, mientras que en el caso contrario, es decir, si cae en dirección al oeste, el pronóstico es poco favorable. Según la gente de la localidad de Jangsu, provincia de Jeolla del Norte, el daljip que se derrumba hacia la dirección del poblado trae mensajes auspiciosos, mientras que lo contrario es señal de mal augurio. También en Eulju, provincia de Gyeongsang del Sur, y Suncheon, provincia de Jeolla del Sur, se considera importante la dirección en que cae el daljip, pues dependiendo de ello, se vaticina un año de bienestar y tranquilidad para el poblado. Sin embargo, en localidades tales como Cheongyang y Buyeo, de la provincia Chungcheong del Sur, se transmite una creencia totalmente contraria, pues se cree que es de mal auspicio que el donghwa se venga abajo hacia la dirección en donde se encuentra el poblado, razón por la que los jóvenes de dichas regiones empujan el donghwa en dirección contraria a la del pueblo al aproximarse el momento de la caída, con la creencia de que el donghwa se llevará consigo la mala suerte que el poblado podría tener ese año. También se cree que, si uno come legumbres asadas en una plancha puesta sobre las cenizas del fuego que ha quemado el daljip, tendrá dientes sanos y no padecerá forúnculos ni inflamaciones. En la provincia de Jeolla del Norte, las madres confeccionan ropas con papel blanco durante la mañana del primer día de la luna llena y se las ponen a los niños dentro de sus prendas habituales para luego quemarlas con el daljip. Piensan que de esta manera los niños quedan librados de desgracias durante todo el año.