Dukkeobijip Jitgi Nori

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Artes Folclóricas de Corea > Juegos Folclóricos Coreanos

Autor SiJieun(施知恩)

Un juego que consiste en enterrar la mano en barro o arena y luego sacarla para dar forma a una pequeña cueva.

Este juego se llamaba también moraejip jitgi nori (la construcción de la casa de arena). Es el juego más representativo de los que se realizan con tierra y arena. Se juega amontonando barro o arena húmeda sobre el dorso de una mano y dándole palmadas a la mezcla para comprimirla y formar una estructura sólida a base de compresión. Una vez que la tierra se endurece, se puede sacar la mano con cuidado para formar una pequeña cueva. La robustez de esta construcción disminuye si no se mantiene quieta la mano que está siendo enterrada, por lo que la paciencia y el esmero son cualidades deseables en este juego. Igualmente, se requiere de concentración a la hora de sacar la mano, si no se desea producir fisuras o, peor aún, derrumbar la casa.

El nombre de este juego proviene de la canción que se entona al realizarlo, «Dukkeoba dukkeoba heon jip julge sae jip dao (Señor sapo, señor sapo, dame una casa nueva y te daré mi casa vieja)». Aunque el título de la canción solo menciona un sapo, en las letras suelen aparecer muchos otros animales, como urracas, serpientes, cigüeñas, vacas, etc., pero los más populares son el sapo y las urracas. En el caso de los sapos, quizás sea porque la forma de sus cuerpos se asemeja a la forma de las casas de arena, mientras que en el caso de las urracas debe ser por su pericia para construir casas. Sin importar el motivo, la letra de las canciones refleja el deseo de los niños de tener casas nuevas, firmes y fuertes.

El dukkeobijip jitgi nori es un juego apreciado por la sencillez de sus materiales, que se pueden encontrar fácilmente en los patios de las escuelas, así como por la posibilidad de jugarlo por cuenta propia y porque pueden disfrutarlo niños y niñas por igual. Esto, en conjunto con la facilidad con la que los niños aprenden las canciones, le otorga al juego un alto potencial para continuar siendo transmitido de generación en generación.

Dukkeobijip Jitgi Nori

Dukkeobijip Jitgi Nori
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Autor SiJieun(施知恩)

Un juego que consiste en enterrar la mano en barro o arena y luego sacarla para dar forma a una pequeña cueva. Este juego se llamaba también moraejip jitgi nori (la construcción de la casa de arena). Es el juego más representativo de los que se realizan con tierra y arena. Se juega amontonando barro o arena húmeda sobre el dorso de una mano y dándole palmadas a la mezcla para comprimirla y formar una estructura sólida a base de compresión. Una vez que la tierra se endurece, se puede sacar la mano con cuidado para formar una pequeña cueva. La robustez de esta construcción disminuye si no se mantiene quieta la mano que está siendo enterrada, por lo que la paciencia y el esmero son cualidades deseables en este juego. Igualmente, se requiere de concentración a la hora de sacar la mano, si no se desea producir fisuras o, peor aún, derrumbar la casa. El nombre de este juego proviene de la canción que se entona al realizarlo, «Dukkeoba dukkeoba heon jip julge sae jip dao (Señor sapo, señor sapo, dame una casa nueva y te daré mi casa vieja)». Aunque el título de la canción solo menciona un sapo, en las letras suelen aparecer muchos otros animales, como urracas, serpientes, cigüeñas, vacas, etc., pero los más populares son el sapo y las urracas. En el caso de los sapos, quizás sea porque la forma de sus cuerpos se asemeja a la forma de las casas de arena, mientras que en el caso de las urracas debe ser por su pericia para construir casas. Sin importar el motivo, la letra de las canciones refleja el deseo de los niños de tener casas nuevas, firmes y fuertes. El dukkeobijip jitgi nori es un juego apreciado por la sencillez de sus materiales, que se pueden encontrar fácilmente en los patios de las escuelas, así como por la posibilidad de jugarlo por cuenta propia y porque pueden disfrutarlo niños y niñas por igual. Esto, en conjunto con la facilidad con la que los niños aprenden las canciones, le otorga al juego un alto potencial para continuar siendo transmitido de generación en generación.