Nat Chigi Nori

Ubicación de la enciclopedia

Artes Folclóricas de Corea

Autor LeeSangho(李相昊)

Un juego que consiste en lanzar hoces hacia un objetivo dispuesto a cierta distancia, practicado para relajarse durante la jornada de poda de árboles.

El nat chigi nori muy practicado por los niños mayores y los adolescentes. En el pasado, podar el pasto y talar árboles solía ser un trabajo cotidiano para los niños. El pasto se usaba como alimento para las vacas o como fertilizante para los cultivos, mientras que la leña era aprovechada como combustible. Por estos motivos, la poda del pasto y la tala de árboles eran importantísimos en las sociedades tradicionales, pero no por eso se llevaban a cabo de prisa, sino siempre con tranquilidad y con tiempo suficiente para descansar y practicar este juego. El juego se extendió por todas partes del país con pocas variaciones: Se apostaba un haz de pasto y ganaba quién clavara la hoz en este. En otras ocasiones, ganaba quien lograra incrustar la hoz (en coreano, nat) en un árbol.

Antes de empezar, cada participante debía cortar cierta cantidad de hierba para juntarla en un solo lugar, y a este montón de hierba se la colocaba una vara en el centro. Se fijaba el orden de los turnos por medio de piedra, papel o tijera, y se tiraban las hoces hacia la vara. Quien lograra enganchar su hoz en la vara era el ganador y tenía derecho a quedarse con toda la hierba acumulada, pero tal situación rara vez se ocurría. Por eso, más generalmente, se medía la distancia entre la vara y el punto donde cayó la hoz, pero como es de esperarse, las diferencias de criterio casi siempre provocaban polémica. También había un castigo para el perdedor: quedarse solo cortando más pasto hasta tarde.

Otra forma de jugarlo consistía en apilar los haces de paso de cada participante e intentar hacer contacto con el suyo lanzando una hoz desde una distancia de 3 o 4 metros. Dada la dificultad de golpear el objetivo desde tal distancia, había niños que practicaban el juego con anticipación, pues de ganar podrían llevarse todo el pasto reunidos.

El juego para apostar leña era diferente: Se jugaba en zonas que tuvieran una pendiente y no en lugares planos. Se distingue de otras formas del juego en que no se trata de incrustar la hoz en el objetivo sino de hacerla girar cuesta abajo lo más lejos posible. Las personas más hábiles para este juego tenían la costumbre de llevar el mango de la hoz más corto para que esta rodara con mayor facilidad.

Esta forma de entretenimiento actualmente ha desparecido porque ya nadie sigue podando hierba de esta manera. Sin embargo, quienes crecieron durante los 50 y hasta los 70 en las regiones rurales, llevan este juego como un recuerdo muy preciado.

Nat Chigi Nori

Nat Chigi Nori
Ubicación de la enciclopedia

Artes Folclóricas de Corea

Autor LeeSangho(李相昊)

Un juego que consiste en lanzar hoces hacia un objetivo dispuesto a cierta distancia, practicado para relajarse durante la jornada de poda de árboles. El nat chigi nori muy practicado por los niños mayores y los adolescentes. En el pasado, podar el pasto y talar árboles solía ser un trabajo cotidiano para los niños. El pasto se usaba como alimento para las vacas o como fertilizante para los cultivos, mientras que la leña era aprovechada como combustible. Por estos motivos, la poda del pasto y la tala de árboles eran importantísimos en las sociedades tradicionales, pero no por eso se llevaban a cabo de prisa, sino siempre con tranquilidad y con tiempo suficiente para descansar y practicar este juego. El juego se extendió por todas partes del país con pocas variaciones: Se apostaba un haz de pasto y ganaba quién clavara la hoz en este. En otras ocasiones, ganaba quien lograra incrustar la hoz (en coreano, nat) en un árbol. Antes de empezar, cada participante debía cortar cierta cantidad de hierba para juntarla en un solo lugar, y a este montón de hierba se la colocaba una vara en el centro. Se fijaba el orden de los turnos por medio de piedra, papel o tijera, y se tiraban las hoces hacia la vara. Quien lograra enganchar su hoz en la vara era el ganador y tenía derecho a quedarse con toda la hierba acumulada, pero tal situación rara vez se ocurría. Por eso, más generalmente, se medía la distancia entre la vara y el punto donde cayó la hoz, pero como es de esperarse, las diferencias de criterio casi siempre provocaban polémica. También había un castigo para el perdedor: quedarse solo cortando más pasto hasta tarde. Otra forma de jugarlo consistía en apilar los haces de paso de cada participante e intentar hacer contacto con el suyo lanzando una hoz desde una distancia de 3 o 4 metros. Dada la dificultad de golpear el objetivo desde tal distancia, había niños que practicaban el juego con anticipación, pues de ganar podrían llevarse todo el pasto reunidos. El juego para apostar leña era diferente: Se jugaba en zonas que tuvieran una pendiente y no en lugares planos. Se distingue de otras formas del juego en que no se trata de incrustar la hoz en el objetivo sino de hacerla girar cuesta abajo lo más lejos posible. Las personas más hábiles para este juego tenían la costumbre de llevar el mango de la hoz más corto para que esta rodara con mayor facilidad. Esta forma de entretenimiento actualmente ha desparecido porque ya nadie sigue podando hierba de esta manera. Sin embargo, quienes crecieron durante los 50 y hasta los 70 en las regiones rurales, llevan este juego como un recuerdo muy preciado.